4 claves muy sencillas para gestionar tus emociones

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen no enfadarse nunca? ¿O por qué se enfrentan con aparente tranquilidad a situaciones que a ti te crearían mucho temor? No, no te encuentras ante “súper-hombres”, se trata simplemente de personas que saben cómo gestionar sus emociones. Si a ti también te gustaría saber cómo hacerlo, sigue leyendo.

No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con ellas”, dice Jorge Bucay, y es totalmente cierto. No podemos controlar cómo y cuándo aparecen las emociones, pero sí que tenemos el poder de elegir qué hacer cuando éstas aparecen.

 

¿Cansado de perder el control sobre tus emociones?

¿Cansado de perder el control sobre tus emociones?

Es normal que te enfades en un primer momento si, por ejemplo, otro conductor golpea tu vehículo en la carretera. Ante algo así tienes dos opciones: Gestionar tus emociones y tratar de resolver esa situación de una forma amigable y civilizada, o bien, perder los papeles, dejarte llevar por la ira y tener un enfrentamiento más agresivo que probablemente convierta este pequeño accidente un problema mayor. Es fundamental tener la capacidad de gestionar nuestras emociones, de expresarlas con mesura para no caer en el descontrol y después arrepentirnos de algo que podíamos haber evitado con una correcta gestión emocional.
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Para que esto no ocurra y que puedas tomar siempre las riendas de tu vida, aquí tienes las pautas para gestionar tus emociones y poder tomar las mejores decisiones:

 

1. Acepta tus emociones.

En primer lugar es importante que no te sientas culpable por sentir lo que sientes. No existen emociones malas, pero si hay formas negativas de expresarlas. Recordar esto en el momento en el que nos sentimos abrumados por una emoción evitará que tengamos un conflicto con nosotros mismos respecto a nuestras emociones.

2. Relájate y respira.

Si una emoción te invade y sientes que vas a perder el control, dedícate un minuto antes de realizar cualquier acción. Cierra los ojos, relájate y respira. Toma conciencia de cuáles son tos emociones y de cómo se manifiestan en tu cuerpo: Quizás notes que tu corazón se acelera o que tus músculos se tensan. Toma el control de tu respiración y realiza 10 expiraciones profundas. Verás cómo te sientes mejor.

 

3. Observa la situación con perspectiva.

¿Qué es lo peor que te puede pasar? Esta situación que te genera miedo, rabia o tristeza… ¿Qué relevancia real tiene en tu vida? ¿Tendrá importancia de aquí a 10 años? Antes de actuar, trata de responder a estas preguntas para tener una visión objetiva de lo que sucede.

4. Libera tensión.

Ante una situación de gran carga emocional es muy útil tener una vía de escape que nos
permita expresar nuestra emoción de una forma que no dañe a los demás, ni a nosotros mismos: Llama por teléfono a un amigo; golpea un cojín; grita si te encuentras en un lugar en el que puedas hacerlo o incluso practica deporte si dispones del tiempo suficiente para hacerlo. Te permitirá liberar la adrenalina que te hace sentirte agitado y después verás la situación desde un prisma más positivo.

El conocimiento de uno mismo y la constancia serán clave para poner en práctica estos 4 sencillos pasos.

 

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