La capacidad de saber decir no

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Ni Sí ni No, sino Tú y Yo.

No hay mejor actitud para triunfar en nuestra misión de cuidar de uno mismo, que obviar el juicio de los demás… lo que sucede es que no siempre es sencillo decir No.

Como término lingüístico, el NO es paradigma de poner límites y expresar nuestra renuncia a aceptar determinadas situaciones. No, es una de las primeras palabras que aprendemos de niños, ¿Qué tiene entonces el No que, según nos socializamos nos cuesta enormemente expresarlo?. ¿Qué hay detrás de esta actitud que, por complacer a los demás, puede suponer una carga sobre nosotros mismos?.

Cuando sentimos que debemos poner límites y no lo hacemos, estamos traicionándonos, y al tiempo traicionamos la misión que cada día tenemos de ir construyendo nuestra identidad, es decir, ser uno mismo.

Y eso, que nos convencemos de que nos regimos por nuestros propios criterios, que somos independientes… pero esto no está tan claro. ¿Qué acciones llevamos a cabo cotidianamente para que nuestra pareja, familia, amigos, jefe y compañeros de trabajo nos acepten?. Si acepto una petición y en algún momento posterior no me siento bien por ello, es que algo falla. Y si me doy cuenta de que lo hago por ser aceptado, bien visto, valorado más allá de lo que me valoro a mí mismo, la pregunta a hacernos es: ¿A qué tengo miedo?.

Lo ideal debería ser -entiéndase la ironía- tener miedo a olvidarnos de nosotros mismos, a vivir del juicio ajeno y bajo la creencia de que, servir a los demás sin tener en cuenta nuestras necesidades, es la clave de la convivencia y de aparecer ante los demás como “buena gente”.

Precisamente, cuando conectamos con nuestro ser y necesidades,desaparecen todos los miedos. Que nadie me malinterprete, no estoy hablando de no ser generosos y de aislarnos socialmente, sino de todo lo contrario. Se trata de ¡Tú y Yo! frente a la idea de ¿Tú o Yo?.

Ciertamente, decir que No, puede tener un coste y por lo tanto he de tener claro si estoy dispuesto a aceptarlo. Los héroes que actúan en plenitud de facultades mentales y sobreviven, han conocido esta sensación y aceptan de manera íntegra cualquier consecuencia posterior.

Pero entonces, ¿debo estar dispuesto a perder algo?… puede que sí, pero no siempre, pues la mayoría de las veces lo que ganaré será elrespeto de mi entorno a través del que tengo por mí mismo y sabré pedira los demás, porque aceptaré la posibilidad de que ellos también me digan que no. Así, dejaré de lado el resentimiento hacia quien, por no negarme, creo que abusa de mí por las promesas que hago y no doy abasto a cumplir. Y por la tensión emocional que genera vivir bajo el chantaje de lo socialmente deseable o políticamente correcto.

En este caldo de cultivo, mis relaciones personales se desarrollarán desde la confianza, el respeto y la generosidad.
¿El secreto? ¡Poner en sintonía mis necesidades y las de mi entorno!.

“No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo”
-Bill Cosby-

¡Un fuerte abrazo!

Fernando M. Sarmiento
Coach & Mentor